Cartagena vuelve a poner el jazz en movimiento con una 45ª edición que no se limita a los escenarios habituales. Entre el 28 de octubre y el 15 de noviembre, la ciudad suma grandes nombres internacionales, artistas de la escena española y propuestas que mezclan jazz con otras músicas, mientras las calles, las plazas y los cafés ganan peso propio en el mapa del festival.
La gran novedad de este año es esa expansión por la ciudad. A los conciertos de sala se añaden actuaciones gratuitas al aire libre y el regreso de las jam sessions a Mister Witt Café, una combinación que cambia la manera de vivir el festival y lo acerca a quien busca planes culturales sin quedarse solo en un auditorio. ¿Qué otro ciclo consigue repartir así la música entre espacios cerrados y puntos de encuentro tan distintos?

El batel concentra las grandes noches
Auditorio El Batel vuelve a ser el centro de gravedad de la programación principal, con nueve conciertos del abono y una sucesión de citas muy distintas entre sí. Ahí aparecen Ibrahim Maalouf, Andrea Motis, Nubiyan Twist, Kenny Barron, Kurt Elling & The Yellowjackets, Rocío Márquez, Rita Payés & Lucía Fumero, Samara Joy y Niño Josele, una selección que mezcla peso internacional, talento local y cruces estilísticos bien medidos.
En ese bloque se concentran varios de los nombres más potentes del cartel, con precios que se mueven entre los 25 y los 35 euros según la actuación. Hay una noche para el sonido expansivo de Ibrahim Maalouf, otra para el pulso de Andrea Motis con Barcelona Gospel Messengers, el acercamiento de Nubiyan Twist al funk y al jazz contemporáneo, la elegancia de Kenny Barron o la combinación de voz y banda que propone Samara Joy. También asoman el homenaje de Niño Josele a Bill Evans y la cita compartida de Rita Payés y Lucía Fumero, dos músicas que encajan con naturalidad en un festival que no quiere repetirse.