Cajón para todos y baile con nombre propio
El sábado 31 de octubre concentra dos propuestas muy distintas. A las 18:00, la plaza de San Juan de la Cruz acoge una cajoneada flamenca dirigida por el percusionista Pepe Abellán, pensada como actividad participativa y abierta a todos los públicos. Quien no lleve instrumento podrá usar uno de los cajones que facilitará la organización, así que la cita funciona tanto para aficionados con experiencia como para curiosos que quieran probarse por primera vez.
Esa misma noche, a las 20:30, la Ermita de San Sebastián recibe Puro Flamenco, el espectáculo de Daniel Valera, acompañado por el cante de Ana Mochón, la guitarra de Daniel Valseca y la percusión de Miguel Ángel Orengo. Formado en el Ballet Nacional de España y con una trayectoria que mezcla escena y docencia, Valera lleva el baile a un terreno muy directo, con personalidad y oficio.
Tradición y evolución en el Thuillier
El domingo 1 de noviembre, también a las 20:30, el Teatro Thuillier programa Tradición y revolución, de Antonio Moreno “Polito”. El bailaor sevillano, formado junto a Farruquito y con recorrido junto a figuras destacadas del flamenco, plantea aquí un diálogo entre lo heredado y lo que el género va incorporando con el paso del tiempo.
La propuesta se apoya en nuevos formatos, músicas y planteamientos escénicos sin renunciar al pulso clásico del baile. En un festival como este, ese equilibrio funciona especialmente bien porque abre la puerta a públicos que buscan algo más que una exhibición técnica: quieren ver cómo el flamenco sigue mutando sin perder su identidad.
Una cita sensorial con el cante y el baile
Tras unos días de pausa, el festival retoma su pulso el jueves 5 de noviembre, a las 20:30, en la Ermita de San Sebastián, con Mis cinco sentidos, de la bailaora María Cárdenas. La artista debutó con 15 años en la Bienal de Flamenco de Sevilla y presenta un trabajo concebido como un recorrido por el flamenco a través de los cinco sentidos.
Más que una simple sucesión de números, la pieza se apoya en la emoción y en la relación entre gesto, música y presencia escénica. Ese enfoque le da al programa una textura distinta, más íntima, y abre otra vía para entrar en el género desde la danza.
El cierre más mestizo
El viernes 6 de noviembre, a las 20:30, el Teatro Thuillier pone el broche con el concierto de Manzanita Jr.. José Ortega, heredero del sello artístico de su padre, recorre en directo el flamenco fusión, los tangos, las bulerías y las baladas con raíz, alternando composiciones propias con versiones ligadas al legado de Manzanita.
Ese cierre resume bien la vocación del festival: no quedarse en una sola lectura del flamenco, sino dar espacio a distintas formas de entenderlo. Entre la herencia, la mezcla y la escena, Caravaca vuelve a colocar este género en el centro de su agenda cultural con una programación pensada para moverse entre públicos, estilos y espacios singulares.