Las cervecerías artesanales en Murcia han vuelto a ponerse en el radar con la vuelta de septiembre, cuando apetece alargar la tarde y buscar un sitio donde la cerveza sea la excusa y no el acompañamiento.
Aquí manda la selección de grifos, la cerveza propia cuando la hay y ese ambiente fácil para ir con amigos, pedir una ronda y quedarse un rato más.
En Pl. Sta. Eulalia, La Isla Beer Club se mueve como un bar cervecero con buena mesa de fondo, pensado para entrar y encontrar una selección cuidada sin complicaciones. El ambiente acompaña, el trato es amable y el sitio tiene ese punto de barra de confianza que funciona muy bien para una tarde larga.
Lo que le da sitio en esta ruta es su selección de cervezas, con tres de barril de la cervecería local Yakka. Ahí está parte de su gracia: no va de llenar la carta por llenar, sino de ofrecer grifos con personalidad y una IPA que deja ganas de repetir. ¿Para qué pedir más cuando el barril ya va bien encaminado?
Si vas en grupo, aquí encajan las rondas sin prisas y sin postureo. Es un lugar cómodo para comentar la jugada, probar estilos distintos y quedarse con una cerveza bien tirada entre manos.
Cervecería La Voz Negra tiene ese aire de sitio con historia al que se entra con la sensación de que aquí se viene a comer y a beber con calma. En Alcantarilla, el local mezcla cocina murciana, recetas de siempre y un pulso de bar que se llena rápido, así que conviene ir con la idea hecha.
Su punto fuerte está en la cerveza artesanal y en una cerveza de bodega de Estrella Galicia que la hace distinta en el pueblo. A eso le suma recetas con un toque moderno, sin romper con lo tradicional, y platos como su jamón asado, que encajan muy bien con una mesa de amigos y varias rondas alrededor.
Si buscas un plan completo, aquí hay materia para alargar la sobremesa. La combinación de comida típica, servicio rápido y propuesta cervecera propia convierte la parada en algo más que una copa suelta.
Cervecería La Voz Negra. Calle Oriente, 1. Alcantarilla.
CERVEMOL
Foto: CERVEMOL
CERVEMOL se presenta en Molina de Segura como esa cervecería para gente que quiere variedad de verdad. Dentro manda la barra, con cerveza en grifo y una carta que viaja por estilos internacionales, desde los más intensos hasta opciones más suaves y refrescantes. El sitio está pensado para entrar con amigos y dejar que la conversación vaya marcando la siguiente ronda.
Frente a otros locales de la zona, aquí pesa mucho el surtido. Hay cerveza en cristal, opciones sin gluten, sin alcohol y también vermut, tinto de verano o sidra para quien quiera descansar un rato del lúpulo. ¿No es justo eso lo que hace útil una cervecería en grupo, que cada uno encuentre su sitio sin salir del mismo local?
Para picar, la carta tira de patatas, perritos, pizzas y más, así que la visita no se queda en una simple cata. A eso se añade un equipo atento y cercano, que remata una experiencia muy cómoda para quedar por la tarde o entrar ya con hambre.
En Totana, Bárbara Cervezas Artesanas une fábrica, restaurante y punto de encuentro en un mismo espacio. La entrada ya deja claro que aquí la cerveza no es un añadido: es el centro de todo, con elaboración propia y una sala donde se puede comer, brindar y quedarse a gusto.
Lo que la distingue es su cerveza artesana hecha allí mismo, con referencias como Pale Lager, Blonde, Marzen y Session IPA. Esa variedad permite jugar con estilos distintos en una misma mesa, algo que funciona muy bien cuando el plan es ir en grupo y compartir cata, maridaje o pintxos. También organizan conciertos, charlas y otras actividades que mantienen el sitio en movimiento.
Si quieres llevarte algo más que una ronda, aquí también hay tienda con packs y cerveza para casa. En el restaurante, la combinación de comida generosa, buen trato y recetas pensadas para acompañar la bebida encaja con un plan de sobremesa larga.
Factory somos todos juega en Murcia con la ventaja de ser una cervecería artesanal de barrio, de esas en las que entrar ya suena a plan hecho. El local mezcla copas, desayunos, cafés y cenas, así que no se queda en la hora del aperitivo ni en la noche cerrada.
Su mejor baza es el trato de barra y mesa, con un servicio muy pendiente y un ambiente que funciona bien para grupos de amigos. Cuando la cerveza importa, pero también importa estar a gusto, este es de esos sitios que resuelven la quedada sin forzar nada. ¿No es eso lo que se busca muchas veces en septiembre, un sitio donde la tarde se alargue sola?
Además de beber, aquí se puede cenar con tranquilidad y encontrar un espacio que muchos toman como favorito para repetir. Esa mezcla de cercanía, servicio y versatilidad le da un sitio propio dentro de la ruta cervecera de la ciudad.
Factory somos todos. Paseo Joaquín Garrigues Walker, 18. Santiago y Zaraíche.
¿Con cuál de estas cervecerías artesanales de Murcia te irías hoy mismo a por la primera ronda?