Del 18 al 27 de septiembre, Lorca vuelve a reservarse diez jornadas para la Feria de septiembre, la gran cita que ordena el calendario festivo de la ciudad y concentra buena parte de su pulso social, gastronómico y cultural. No se trata solo de una sucesión de actos: es el momento en el que el municipio se mira a sí mismo, recupera costumbres compartidas y abre sus espacios de encuentro a vecinos y visitantes con una programación pensada para todos los públicos.
Con la vista puesta en esas fechas, el Ayuntamiento ya ha avanzado varios de los preparativos que sostienen la parte más visible de la feria. Entre ellos están las adjudicaciones de los chiringuitos de ocio nocturno del Huerto de la Rueda, la previsión de los chiringuitos de comida y el contrato de montaje y desmontaje de escenarios, iluminación, sonido, carpas y toldos. Todo apunta a una feria trabajada con tiempo, para que cada pieza llegue a su sitio cuando empiece el trasiego de septiembre.

La gran cita de septiembre en Lorca
La Feria de septiembre de Lorca ocupa un lugar propio dentro de la agenda anual del municipio. El propio Ayuntamiento la presenta como una de las celebraciones más importantes del año, y no es difícil entender por qué: durante diez intensas jornadas, la ciudad reúne conciertos, teatro, animación callejera, atracciones feriales, actividades infantiles, propuestas para la tercera edad y exposiciones, además de una oferta pensada para que participe todo tipo de público. ¿Qué otra celebración consigue mezclar con tanta naturalidad ocio, convivencia y vida cotidiana?
Esa combinación explica buena parte de su atractivo. La feria no funciona como un simple escaparate de actos aislados, sino como un tejido de planes que se van enlazando durante casi dos semanas. Hay quien la vive por la música, quien se acerca por la gastronomía, quien la recorre por tradición familiar y quien la convierte en una excusa para redescubrir la ciudad en uno de sus momentos más intensos del año. En todos los casos, la clave está en el ambiente compartido y en esa sensación de ciudad abierta que se instala durante septiembre.