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B-Side Festival 2026 en Molina de Segura: el sábado grande del indie, el pop y la electrónica

1 de agosto de 2026 · Sebas Fernández

B-Side Festival 2026 en Molina de Segura: el sábado grande del indie, el pop y la electrónica
Love of Lesbian. Foto: Alterna2 http://www.alterna2.com (BY 2.0)

El B-Side Festival 2026 reserva su gran cita de pago para el sábado 5 de septiembre en Molina de Segura, con apertura a las 18:00 en el Recinto de Eventos de Molina de Segura, conocido como REMO. Para quien busque una jornada de música bien armada, con nombres de primera línea y una programación que mezcla distintas sensibilidades del directo, esta fecha concentra buena parte del atractivo del festival.

La edición de 2026 llega con un cartel que junta indie, pop, rock alternativo, electrónica y actitud punk en una misma noche. Sobre el papel, la combinación funciona por contraste: artistas con enorme tirón popular conviven con bandas de directo afilado y con propuestas que amplían el rango del festival. El resultado no es solo una sucesión de conciertos, sino una noche pensada para ir encadenando climas, ritmos y públicos distintos sin perder coherencia.

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Un cartel que cruza generaciones y estilos

La jornada del sábado se apoya en una selección de nombres que hablan de la evolución del festival y de su capacidad para reunir públicos muy distintos. En el centro aparecen Love of Lesbian, Rigoberta Bandini y Crystal Fighters, tres proyectos que por sí solos ya justifican la atención que despierta esta fecha. A su alrededor, el cartel se completa con Sexy Zebras, Niña Polaca, Alcalá Norte, Sidonie y Xavibo, una combinación que refuerza la personalidad del encuentro y le da al programa una amplitud poco habitual.

Esa mezcla tiene interés porque evita el formato de festival monolítico. Aquí hay melodías coreables, estribillos grandes, guitarras con nervio y un componente electrónico que abre el abanico. Love of Lesbian aporta una trayectoria larga y una conexión especial con el público del indie español; Rigoberta Bandini suma un perfil pop de enorme proyección, capaz de llenar de energía cualquier recinto; y Crystal Fighters añade un enfoque internacional que empuja la noche hacia terrenos festivos y bailables. ¿Qué más puede pedir quien busca una jornada compacta y bien resuelta?

Junto a ellos, Sidonie aporta oficio y una relación muy sólida con el directo, mientras que Sexy Zebras y Niña Polaca refuerzan la parte más guitarrera del programa. Alcalá Norte se suma a esa línea con una presencia que encaja en el pulso alternativo del festival, y Xavibo abre otra puerta con una mezcla de hip hop y pop contemporáneo que amplía el espectro musical de la noche. Esa variedad no dispersa la identidad del B-Side; al contrario, la hace más reconocible.

Una jornada pensada para ir de menos a más

Con apertura a las 18:00, la cita del sábado se plantea como una tarde-noche larga, de esas que permiten llegar con calma y quedarse hasta el final sin la sensación de ir corriendo de un escenario a otro. El festival organiza la experiencia para que el peso de la noche recaiga en el Recinto REMO, donde se concentra el cartel principal, mientras la ciudad mantiene actividad musical durante el día con otras propuestas vinculadas al programa general.

La estructura del B-Side tiene una virtud clara: no obliga a elegir entre ambiente urbano y gran formato. La jornada gratuita del viernes en la Plaza de España ya queda como antecedente del fin de semana, pero el sábado es el momento de la gran concentración de público y repertorio. Quien asista encontrará una noche con varias capas, desde la emoción de los nombres más populares hasta la curiosidad por los proyectos que completan el cartel y aportan variedad.

También hay un elemento práctico que suma comodidad a la experiencia. El recinto dispone de aparcamiento gratuito en sus inmediaciones y de servicio de autobuses lanzadera durante el festival, además de conexiones por carretera y transporte urbano e interurbano. Sin convertirlo en el centro del plan, esa logística ayuda a que la atención esté donde debe estar: en los conciertos. Y eso, en una noche tan cargada de propuestas, se agradece.

Love of Lesbian, Rigoberta Bandini y Crystal Fighters, el eje de la noche

Si hay tres nombres que marcan el pulso del sábado, son Love of Lesbian, Rigoberta Bandini y Crystal Fighters. El grupo de Santi Balmes representa una de las trayectorias más influyentes del indie nacional, con canciones que han sabido crecer con el paso del tiempo y mantener una relación muy fiel con sus seguidores. Su presencia en un festival como el B-Side no funciona solo como reclamo: también aporta peso, repertorio y una forma de entender el directo que conecta con distintas generaciones.

Rigoberta Bandini, por su parte, ha convertido su proyecto en uno de los fenómenos más visibles del pop reciente en español. Su música combina ironía, emoción y un sentido del espectáculo muy reconocible, y eso la hace especialmente atractiva en una jornada de festival que busca alternar intensidad y celebración. En un cartel donde conviven guitarras y electrónica, su presencia actúa como un punto de equilibrio entre lo popular y lo singular.

La aportación de Crystal Fighters completa ese triángulo con un enfoque más internacional y expansivo. Su mezcla de sonidos electrónicos y energía de banda ha encajado siempre bien en grandes citas al aire libre, precisamente porque convierte el concierto en un espacio de movimiento constante. Juntos, estos tres nombres sostienen la columna vertebral de la noche y explican por qué el sábado del B-Side tiene tanta fuerza dentro del calendario musical de septiembre.

Lo que aportan Sidonie, Sexy Zebras, Niña Polaca, Alcalá Norte y Xavibo

Más allá de los grandes nombres, el valor del cartel está también en la forma en que se han colocado los demás artistas. Sidonie aporta veteranía y una capacidad muy afinada para convertir un concierto en una sucesión de canciones reconocibles y bien construidas. Su presencia ayuda a dar continuidad a la noche y refuerza la vertiente más pop del festival sin perder nervio.

Sexy Zebras representan la parte más directa y eléctrica del programa. Su forma de entender el escenario encaja con los momentos en los que el festival pide subir la tensión y dar protagonismo a la energía bruta. A su lado, Niña Polaca aporta una sensibilidad que ha ganado presencia en la escena independiente gracias a letras afiladas y un sonido que sabe moverse entre lo melódico y lo contundente. Alcalá Norte añade otra capa de personalidad y refuerza el perfil alternativo del encuentro.

La presencia de Xavibo abre el cartel hacia territorios menos previsibles. Su combinación de hip hop y pop contemporáneo introduce una textura distinta y demuestra que el B-Side no quiere quedarse en una sola etiqueta. Esa diversidad es uno de los motivos por los que la jornada funciona: cada nombre cumple una función concreta dentro del conjunto y contribuye a que la noche tenga ritmo, contraste y variedad real.

Un festival que también piensa en la accesibilidad

El sello Music for All forma parte de la identidad del B-Side y no aparece como simple declaración de intenciones. En esta edición, el festival mantiene su apuesta por la accesibilidad, con una atención especial a la experiencia de las personas con movilidad reducida y a los servicios adaptados. También se contemplan intérpretes de lengua de signos en algunos conciertos, una medida que abre la música en directo a más público y la acerca a una idea más amplia de participación cultural.

Dentro de esa línea, el concierto de Love of Lesbian contará con interpretación en lengua de signos y será accesible, un detalle que encaja con la vocación del festival de trabajar la inclusión desde hace tiempo. La importancia de este enfoque no está solo en la técnica o en la infraestructura, sino en la forma en que cambia la relación entre artista, público y espacio. Cuando una cita de estas características integra la accesibilidad como parte de su diseño, el resultado mejora para todos.

Ese compromiso también sitúa al B-Side en una posición singular dentro de la Región de Murcia. El festival trabaja para consolidarse como referencia en accesibilidad musical y lo hace sin renunciar al peso de su cartel ni a la ambición de su propuesta. En un panorama donde muchas citas se conforman con cumplir, aquí hay una voluntad más clara de integrar de verdad a públicos diversos.

Una programación que se extiende durante el día

Aunque la gran cita del sábado se concentra en el Recinto REMO, el festival no se limita a la noche. La programación incluye B-Side Tapas, la ruta gastronómica vinculada al encuentro, que suma conciertos diurnos y actividad musical en distintos puntos de Molina de Segura. En esa parte del programa participan Duerme, Amberes, Kamer Twee, Sao, Staring, Vuelve Abril y Welll!, bandas de la Región de Murcia que refuerzan la presencia local dentro del festival.

Ese complemento tiene interés porque da al sábado una respiración distinta. No todo sucede en un mismo momento ni en un único lugar, y eso permite que la experiencia se alargue y se ramifique. Para quienes siguen el festival con atención, la ruta aporta otro tipo de escucha, más cercana y menos masiva, y ayuda a entender el B-Side como una cita que no se agota en su cartel principal.

La mezcla entre conciertos de gran formato y actuaciones diurnas crea además un relato más rico de la jornada. Por un lado, está la noche de los nombres más conocidos; por otro, la presencia de bandas murcianas que amplían el mapa musical del fin de semana. Esa convivencia entre lo popular y lo local es una de las claves del festival y explica por qué sigue teniendo recorrido tras más de dos décadas de trayectoria.

El contexto de una cita consolidada

El B-Side llega a 2026 como uno de los festivales indie más consolidados de la Región de Murcia y como una referencia que ha sabido sostener su identidad con el paso de los años. Organizado con respaldo institucional y con una línea muy reconocible, combina conciertos gratuitos en la ciudad con una jornada principal de pago, una fórmula que le permite tener presencia real en Molina de Segura sin perder el atractivo de una gran noche final.

La 21ª edición se presenta, además, con una programación cerrada y con las últimas entradas disponibles para el sábado según la información facilitada por la organización. Ese dato añade urgencia práctica, pero también confirma que la cita ya ha generado la respuesta esperada. Cuando un festival consigue mantener interés, diversidad de público y una línea artística clara, su peso en el calendario se vuelve más fácil de entender.

Queda, al final, la imagen de una noche muy bien armada para quienes buscan un festival con personalidad propia. Molina de Segura acoge el sábado 5 de septiembre una jornada que no solo reúne nombres fuertes, sino que articula una experiencia completa, con accesibilidad, variedad estilística y una lectura amplia del directo. Y precisamente ahí está parte de su atractivo: en ofrecer una noche que combina celebración, detalle y criterio musical sin necesidad de exagerar nada.

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